Leí la novela breve La perla , de John Steinbeck, motivada por la recomendación entusiasta de otro autor y con el dato de que está inspirada en un cuento mexicano. [1] Ambientada en La Paz (Baja California), cuenta la caída en desgracia de un matrimonio indígena y su pequeño hijo a partir de la presencia amenazante de un escorpión que aparece de repente muy cerca del bebé, en las primeras páginas. Bueno, con ese comienzo tan arriba, imaginé que estaba en la antesala de un relato intenso, con la fuerza de una flecha bien lanzada. Por otra parte, la carga simbólica de las escenas e imágenes, y el lenguaje poético que recorre aproximadamente la primera mitad, compensaban el tono didáctico y el mensaje explícito de la narración. Pero avanzando en la lectura, cuando ya están a la vista los principales elementos narrativos en juego, el relato comienza a dilatarse y la historia de Kino y Juana, a perder fuerza. Hasta el lenguaje empezó a resultarme empalagoso, como cargado...