El compromiso del testimoniante: relato y verdad
Es evidente, y ya ha sido trabajado por la crítica, la cercanía que existe entre lo que podríamos llamar «testimonio literario», «testimonio jurídico» y «testimonio religioso». En los tres casos, aun si consideramos las principales diferencias tipológicas, la situación de enunciación y la función de cada uno, es evidente que los tres se fundan —o simulan hacerlo— en el compromiso de decir la verdad, de ser fiel a los hechos. Mientras que un autor puede proponer una poética de la narración ficcional como mentira —es el caso, por ejemplo, de Vargas Llosa—, un testimoniante o un escritor de testimonios echaría su labor por la borda y la eficacia de su texto si declarase su condición de falsedad o infundio. En este sentido, ya se ha planteado la imposibilidad de que existan testimonios apócrifos. Entonces, en líneas generales, la marca genérica instala ya una cualidad intrínseca: un testimonio puede no ser tenido en cuenta y pasar desapercibido o, por el contrario, generar consenso, ...