Philippe Claudel: Fantasía alemana
Me ilusiono con cada nuevo libro de Philippe Claudel. Nada de lo que he leído de él me ha decepcionado. Agradezco y festejo el cuidado que le dedica a la escritura, los detalles, el armado de cada una de sus historias, el modo de plantar a sus personajes en cada escena. Igual que hace la protagonista de “Felicidad clandestina” de Clarice Lispector con un libro de Monteiro Lobato, desde que comenzó a circular en Argentina Fantasía alemana lo convertí en un objeto de deseo y dilaté intencionalmente su lectura.
El libro fue publicado en 2020 por Stock, la editorial francesa que sacó la mayor parte de sus libros. No tuve acceso a esa edición en formato digital, pero conseguí la traducción en español de Salamandra, de junio de 2023. Y me di el gusto de comenzar a leerlo sentada al aire libre, en un frecuentadísimo café de Buenos Aires.
Primero leí, por supuesto, los paratextos. Claudel le dedica Fantasía alemana al editor italiano Luigi Spagnol, director de Salani, cuya muerte coincidió con la publicación del libro en Francia. La editorial Salani publicó en 2009 Il mondo senza bambini de Claudel (traducido del francés por Francesco Bruno), un libro de veinte historias para chicos. A la dedicatoria le siguen dos epígrafes que remiten directamente al espacio elegido: Alemania.
Sobre Alemania, dice en "Al lector", en el cierre de Fantasía alemana:
Si la Alemania del siglo XX sirve de marco a este libro, se debe, por una parte, a que los temas que he enumerado más arriba [la incongruencia de la historia y de los roles que asumen las personas, la idea de nación y grupo humano, la culpa, la memoria] no han encontrado su encarnación trágica en tan alto grado en ningún otro sitio. Y, por otra, a que, habiendo vivido desde la infancia en la vecindad de ese país, he desarrollado una relación de atracción y de temor con sus paisajes, su cultura, su lengua y su historia que no tengo con ningún otro lugar en el mundo. Alemania siempre ha sido para mí un espejo en el que me veo, no tal como soy, sino tal como habría podido ser. En ese sentido, me ha enseñado mucho sobre mí mismo.
Mientras leo el primer cuento, “Ein Mann”, me reencuentro con su escritura. No necesita muchos párrafos para poner al lector en situación y definir a sus personajes, para generar un clima, para dar relieve a la ficción. Qué bien escribe, cómo se nota el tiempo que le dedica a la escritura.
Aplaudo cuando advierto que en un autor es más potente la pulsión de escritura que la pulsión de publicación. Este comentario no es producto exclusivo de la admiración que siento por Claudel, también se infiere de sus libros. En "Al lector", luego de los cinco relatos que componen Fantasía alemana, explicita lo que acabo de decir. Se tomó cuatro años para escribirlos y luego los pensó en conjunto, tras encontrar que tenían puntos en común:
Cuando reuní estos textos y me los puse delante, como pueden colocarse las cartas de una baraja, me sorprendieron los ecos que los relacionaban. Así que volví a trabajar en ellos más o menos a fondo para reforzar los vínculos que los emparentaban. Me pareció que formaban un verdadero libro, una especie de novela, que presenta lagunas de forma deliberada y en el que se invita al lector a llenarlas y, por tanto, a convertirse él mismo en autor.
La posibilidad de leer Fantasía alemana como novela y no como un libro de cuentos está dada, sobre todo, por dos detalles: el primero es que el libro no tiene índice, como ocurre con la mayor parte de las novelas, incluso con las que presentan capítulos encabezados por un título; el segundo, la existencia del personaje de Viktor, que atraviesa los cinco cuentos, y que a veces parece que es el mismo, pero otras veces no.
Philippe Claudel no tiene prisa. Le dedica tiempo, tiempo, tiempo a sus libros, y logra frutos en su punto, maduros y exquisitos, únicos. Excelente guionista y director de cine, además. En este sentido, otro detalle para tener en cuenta: siendo un cineasta, Claudel no ha hecho adaptaciones cinematográficas de sus novelas; sus películas parten de un guion original. A la hora de contar una historia, decide si hará con ella un libro o una película. Privilegia los formatos, los lenguajes, los distintos canales a través de los cuales se comunica con los lectores o los espectadores. Y entre sus novelas y sus realizaciones fílmicas hay transmigraciones de elementos, conexiones sutiles, detalles en común.
Con Fantasía alemana, una vez más, Claudel ha dejado la vara bien alta. Sigue siendo uno de los escritores por el cual corro a comprar sus libros, sin siquiera investigar antes de qué se tratan. Como en los casos anteriores, desde que lo conocí a partir de la lectura de Almas grises, quedo a la espera de los libros que vendrán.
Philippe Claudel, Fantasía alemana, Buenos Aires, Salamandra, 2023, 141 páginas. Traducción al español, del francés, de José Antonio Soriano Marco.

